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El profesor indicado

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Se enseña mucho más con la emoción que con la erudición.

Hernán Álvarez

Muchos estudiantes y egresados de la Facultad de Minas se refieren a Hernán como a uno de los mejores profesores que tiene la Universidad Nacional de Colombia. No sabría decir si es el mejor, y creo que pierde relevancia cuando hay tantos profesores excelentes en dicha Facultad y Universidad. Algo de lo que sí tengo certeza, es que es el indicado para hablar del tema.

Blaise Pascal decía que el corazón posee razones que la razón ignora; y saliéndonos de connotaciones religiosas que podrían estar ligadas a Pascal, veo que en buena parte algo similar hace Hernán. Sin dejar de lado la razón, enseña con gran pasión, algo más allá de lo simple y pazguato que puede ser quedarnos solo con lo técnico, con lo racional.

Cuando una persona nos enseña con emoción, vemos en ella que es apasionada por lo que habla, curiosa por lo que piensan los demás y lo que tienen para aportarle, además de esto vemos a una persona recursiva para buscar soluciones y nuevas formas de enseñar. Por el contrario, cuando una persona nos enseña desde la erudición, vemos expertos en ciertas disciplinas, con carreras profesionales, posgrados y una extensa hoja de vida; y no vemos el humano con el que queremos conectarnos para aprender. Con la sola erudición, lo que logramos es poner barreras que bloquean la comunicación entre los seres humanos.

El objetivo de la enseñanza debería ser aprender mutuamente, tanto el profesor como los estudiantes. Nuestro antiguo autor de Retórica ya tenía un concepto demasiado acertado sobre esto: “enseñar no es una función vital, porque no tiene fin en sí misma; la función vital es aprender”. Aquel que no considere su propio aprendizaje y el de sus alumnos como fin, no debería asumir la responsabilidad de enseñar; y el aprendizaje no cuenta con tiempo ni lugar, no se reduce a la hora y al aula de clase.

En el video que les dejo al continuación, Hernán recomienda hacer buenas taxonomías de los temas, debido a que esto permite que los estudiantes conecten conocimientos previos con conocimientos nuevos; y él lo aplica de la manera más brillante, como lo podemos ver en el minuto 2:38 del video, cuando dice en una de sus clases: “más del 80% de lo que hicimos para obtener ese modelo ya lo sabíamos hacer”.

Hernán es una persona que conoce a su público, sus habilidades sociales y comunicativas están tan bien desarrolladas, que sus clases y conferencias se ajustan perfectamente al tipo de interlocutores con los que interactúa. Es una persona con un excelente trato humano en todos los ámbitos de su vida y no sabría decir si fue el mejor profesor que tuve en la Universidad, pero de algo si estoy seguro: Hernán es el indicado para hablar sobre enseñanza y aprendizaje.

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‘No me dejes metido’ y la Marca Personal

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¿Qué tiene que ver la Marca Personal con la atención que les das a las personas? Hay que resaltar el servicio al cliente como una virtud del profesional y por ende de la persona.

Los que a diario nos vemos en la actividad de contactar personas, para contarles acerca de lo que hacemos, nos arriesgamos a encontrarnos con personas que tienen un mal servicio al cliente inverso. Abunda el ausentismo, los desplantes y las frases como: “estoy muy ocupado”, “más tarde lo reviso”, “ahora lo miro y te cuento” o “yo te devuelvo la llamada”. Personas que nos buscan cuando necesitan que les hagamos un favor. Hay ocasiones en las que la lógica de la amistad y de las relaciones interpersonales se ajustan perfectamente con las relaciones profesionales, puesto que la amistad es un valor que se construye con desinterés y asimismo como dice Carlos Bravo: “también en los negocios hay que recordar que uno siempre se va a volver a encontrar una segunda vez en la vida”.

¿Ahora ven todo lo que tiene que ver la Marca Personal que dejamos y la reputación que tenemos en un gremio dado? Muchos dirán que el marketing no va con ellos. No se dan cuenta que aquel que no considera el marketing dentro de su trabajo y su vida en general, deja de tener en cuenta muchos aspectos importantes, como lo es el servicio, que se deben trabajar constantemente y con juicio, pues solo el tiempo dirá realmente quien tiene una buena reputación o no.

Independiente de nuestro oficio, debemos conocer sobre marketing y cómo lo podemos aplicar para mejorar nuestro trabajo, es decir, nuestras relaciones, imagen, profesionalismo (reflejado en el valor que agregamos a cada actividad que hacemos), entre otros.

Sin embargo, ¡hay que tener cuidado! En el afán por mejorar nuestras relaciones profesionales, podemos caer en seguir caprichos. Esto puede ser muy grave y no podemos dejar que nos pase, porque el servicio al cliente (externo, interno o inverso) es algo muy diferente a seguir caprichos, y puede crear clientes mal educados y problemáticos que entorpezcan nuestro trabajo.

Es mejor ser sincero, sin miedo y en ocasiones perder “oportunidades”, puede ser que ganemos más dedicando nuestros esfuerzos a cosas que nos pueden generar mejores resultados.

¿Marketing? ¿Personal Branding? ¿Marca Personal? ¿Sí? ¡Sí! Mientras más integremos estrategias de marketing a nuestras vidas, mejor será todo lo que hagamos, dejaremos una Marca Personal valiosa, fortaleceremos nuestra reputación y credibilidad, porque Marca Personal debe estar apoyada en credibilidad y autenticidad.

Los que llamas logros, ¿si son logros?

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Para el logro del triunfo siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios.” Simón Bolívar

¿Qué es y qué no es un logro? A veces algo que parece tan sencillo se puede volver confuso, y es que cada quien tiene su propia definición de logro. Empecemos por algo, un logro puede ser intangible, debido a que es la obtención de “algo” en lo que se ha venido trabajando desde hace un tiempo determinado, destinando esfuerzos físicos y mentales. Es decir, el logro puede ser un estado que alcanza el ser humano y no necesariamente un bien material.

Un logro requiere de grandes esfuerzos, por ejemplo, graduarse de la universidad es indudablemente un logro, dado que por unos años se estudió intensamente para formarse como profesional y finalmente obtener la promoción. Por el contrario, comprar un carro o una casa no son logros, pueden ser consecuencias de logros profesionales o personales, pero no son como tal logros. El esfuerzo debe ser algo inseparable del logro, un logro sin esfuerzo no tiene mérito, es por lo que, por ejemplo, tener un buen trabajo en una gran empresa no es necesariamente un logro. Lastimosamente no es un indicador que evidencie el mérito y esfuerzo de la persona. Para nadie es un secreto que hay muchas personas con posiciones laborales que no deberían tener.

Logro, ¿individual o colectivo? Cuando veo los recién graduados me doy cuenta que la mayoría reconocen su logro como un logro colectivo, producto no solo de sus sacrificios sino también de los de sus familias, compañeros, profesores y amigos. Los logros son ingredientes claves para ser feliz, y así como la felicidad es por naturaleza compartida, los logros también.

Las personas que nos rodean, con las que vivimos unas cuantas horas (o minutos) de nuestro día, forman nuestros equipos, el que consigue nuestros logros, por eso, enamórate de las personas, no de las cosas ni del dinero. Como diría Javier Alvariño: “El amor mueve a las personas y en consecuencia mueve al mundo.” Es el amor el que nos lleva a trabajar intensamente con las personas, para lograr lo que planeamos y llegar a donde queremos.

El logro es una evidencia de crecimiento personal (incluyendo el profesional) y quizá visto así, sea difícil de cuantificar, porque, ¿quién cuantifica el crecimiento personal? Lo más cercano que podemos hacer, es definir a donde queremos llegar cada vez que iniciamos una nueva empresa. Los límites que nos ponemos son imaginarios, son producto de nuestros propios prejuicios, dado que todo lo que nos proponemos, con tenacidad y algo (o mucho) de terquedad lo podemos lograr.

Servicio al cliente: también desde el profesional

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Dilbert ITEl servicio al cliente es una virtud del profesional. Bueno, debería serlo. Cuando hablo de profesional doy por hecho que es bueno. Cuando hablo de cliente no me refiero exactamente a aquel que nos compra algo, como diría mi amiga Eliana Salazar: “¡Cliente es todo el mundo!”, aclarando nuevamente que estamos fuera de todas las definiciones clásicas del mercadeo, por lo cual aquí no me estoy refiriendo a “target” ni estoy segmentando el mercado.

Digo que es una virtud, un valor muy fuerte, de tener una excelente atención con los demás. ¿Cuáles son nuestros objetivos en nuestro trabajo? ¿Cuáles nuestros objetivos en nuestra vida? Pienso que deberían solaparse, para hacer de todo una integración en un estilo de vida más enriquecedor. Y bueno, me encontré esta excelente visión de Luis Fernández del Campo: “[…] objetivo final: ser útil a los demás.” Además dice: “Ayudar es un regalo humano y un regalo es un acto de generosidad que cambia al que lo recibe. Ayudar no tiene por qué ser recíproco.”

Es decir, la virtud del buen servicio al cliente va más allá de lo profesional y llega a lo personal. Quien no esté presto para atender y ser un excelente servidor no está ayudando a la sociedad. Como decía antes, no solo son los que trabajan en mercadeo o en el departamento de servicio al cliente, somos todos; y es mejor que nos vean más allá de lo que representamos en una posición (empleado, socio, padre, hijo, etc.) como prestadores de servicios con un excelente servicio al cliente. ¿Cuál cliente? ¡Pues todos!: el cliente interno (compañero de trabajo o de estudio, jefe, madre, etc.), el cliente ocasional (señor en el metro que nos pregunta la hora, aquel que está perdido buscando una dirección, el que tiene una duda y se la podemos resolver, etc.) y al que yo llamo el cliente inverso (un proveedor, un asesor comercial, un vendedor).

Resalto mucho la importancia de prestarle un muy buen servicio al cliente inverso, como diría yo: nunca subestimes a un proveedor. En realidad no sabemos que se guardan entre manos, quizá pueden tener una solución que nos agregue un enorme valor o en el peor de los casos, sacarnos de tremendos apuros.

Para prestar un buen servicio al cliente necesitamos talento, y no precisamente el de un “experto” en el tema o querer volvernos expertos en el tema, me refiero a ser personas disciplinadas y observadoras, en pro de construir relaciones con los demás y descubrir por qué es importante ayudarlo (sin esperar algo a cambio).

En el día a día podemos construir el camino a la excelencia de nuestro servicio al cliente. Es importante resaltar que las personas requieren de nuestra atención física y digital. Quieren que les respondamos oportunamente, con soluciones, en las redes sociales y en el chat, así como en el teléfono y en off-line.

Algunos pensarán que es una pérdida de tiempo, yo personalmente pienso lo contrario, y por eso todos los días atiendo por las redes sociales y demás medios a la brevedad posible, y la satisfacción que han tenido mis clientes y la que yo he tenido es invaluable, aunque siempre voy en busca de que ellos tengan una mayor satisfacción.

NOTA: Si nos vamos a lo más tradicional, al cliente externo, el peor error que puede cometer una compañía es el outsourcing de servicio al cliente, pues dejan a sus clientes en manos de personas que difícilmente conocen lo que hace la organización y por ende, difícilmente pueden hablar de ello y mucho menos brindar soluciones. El servicio al cliente es lo único que no se debe dejar a terceros.

¿Más de lo mismo?

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Alguna vez has escuchado la siguiente expresión: “más de lo mismo”. Que puede ser: ¿más de lo mismo? O ¡más de lo mismo! Cualquiera de las dos formas, la interrogativa, que tiene un tono sinceramente sarcástico; o la exclamativa, que tiene un tono directo y contundente. Y traigo esta expresión a colación, porque así como la he escuchado y leído, la he dicho.

Tengo que admitir que he caído en la trampa de decir esta expresión. Y digo que es una trampa porque se le puede volver en contra a uno. También tengo que admitir que cuando se trata de algo a lo que uno le guarda algún sentimiento (un tema de estudio, el trabajo de uno), escucharla de otra persona puede ser algo “doloroso”, y guardar la calma se torna bastante difícil.

A mi forma de ver, cuando nos referimos a algo como “más de lo mismo” es porque ese algo no es un tema de interés para nosotros, inclusive lo anterior, es decir, el asunto con el que se está haciendo la comparación para referirse a “lo mismo”, tampoco fue interesante en su momento, o tampoco lo es ahora.

Sin embargo, me voy a justificar. Para mí, por ejemplo, los libros y artículos de autoayuda y superación personal, así como algunos “empresariales” que dan la clave o las claves de cuanto paraíso terrenal se inventan son “más de lo mismo”. Se convierten en una repetición de la “repetidera”, una narración recalcitrante de fórmulas mágicas que prometen milagros, pero que necesitan del mago, porque ni siquiera tienen una metodología clara y concisa.

Cuando un trabajo tiene una metodología aterrizada, que se puede aplicar en un gran número de casos, pasa de ser “más de lo mismo” para convertirse en diferente. A pesar de esto, cuando empiezan a aparecer siglas y reglas nemotécnicas como las 3 C’s, las 4 T’s, las 7C’s; empiezo a perder algo de interés y me concentro en lo fundamental, el concepto. ¿Para qué recursos nemotécnicos? ¿Acaso lo que estamos trabajando o estudiando no es lo suficientemente interesante como para ahondar en el fondo conceptual?

Es aquí donde viene la innovación; los conceptos interesantes que dejan de lado unas siglas y reglas aburridoras por un discurso y una metodología entretenidos, dinámicos y creativos. Cuando de lo que estemos hablando en verdad valga la pena (siempre debería ser así), si es un trabajo concienzudo y riguroso (en la medida de lo necesario y según el enfoque), nunca será “más de lo mismo”.

Una buena redacción, un mejor profesional

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Imagina… Estás aplicando a un empleo y te citan a una entrevista vía chat. Es posible que seas una personas con muy buen trato humano (algo que sirve mucho en una entrevista oral), en este caso, trata al reclutador como a un cliente, es más, acostúmbrate siempre a tratar a todos los interlocutores como clientes.

Si no tienes una buena redacción (por lo menos ortografía y puntuación), no vas a tener tiempo para “correcciones” e inevitablemente tendrás que hacer fluida la conversación. La comunicación escrita requiere de habilidades, que si no ganaste antes o durante la universidad, debes ganarlas cuanto antes.

Azorín decía: “El acierto en el uso de los signos de puntuación hace que nuestro lenguaje sea claro y preciso, y es la mejor expresión de una mente bien organizada.” Y la precisión del mensaje, por ende, del lenguaje, sí que es bien importante en una entrevista y más aún, en un ambiente laboral. Asimismo, para una empresa es una fortuna contar con “mentes bien organizadas” dentro de su capital humano.

Debemos tener en cuenta que, tener una buena redacción, mejora nuestra reputación personal y profesional, y esto se ve reflejado en una mayor credibilidad ante todas las personas con las que interactuamos profesionalmente, no solo con nuestros compañeros cercanos.

En gran parte, el crecimiento profesional es mayor cuando contamos con credibilidad. Ahora, ten mucho cuidado con la interacción. Las intervenciones y las críticas, así sean constructivas, cuando las haces y cometes errores (por ejemplo de ortografía), se va a ver muy mal y quedarás como el criticón mediocre, el que predica pero no aplica.

Recuerda la siguiente frase del poeta y dramaturgo francés Víctor Hugo: “La palabra es un ser vivo.” Con palabras podemos causar infinidad de efectos sobre nosotros y sobre los demás. Si la idea es alcanzar nuestras metas y objetivos personales y profesionales, debemos tener un correcto uso de nuestra lengua.

La lectura nunca dejará de ser uno de los ejercicios por excelencia para mejorar nuestras habilidades para la escritura, una de nuestras principales cartas de presentación profesional, no sólo en el ámbito laboral, sino también en las redes sociales, porque escribir de forma incorrecta pone de manifiesto nuestra falta de dedicación y un bajo nivel educativo. [1] Emily Dickinson, la poeta estadounidense decía: “Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro” ¿Y por qué no? Un libro puede ser una buena nave para recorrer parte de nuestra carrera profesional. Y muchos libros…

Recomendados:

  • En este documento de la Universidad Modelo de México, encontrarás muy útiles recomendaciones para una buena escritura.
  • No lo tomen a promoción comercial, pues no tengo nada que ver con la Librería Norma. Tienen un texto muy bueno: “Español correcto para dummies”, el cual está con un precio especial. Normalmente vale COP 45,000 y está en COP 9,950. Descuento del 78%. Aquí.

[1] Trabajando.com “La ortografía, fundamental en nuestro acceso a un empleo”

Que no te quiten el trabajo

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La siguiente frase la he escuchado de varias personas, refiriéndose a aquellos profesionales (personas) que no se dedican a actividades en las que se formaron:

“Les quitan el trabajo a los que sí estudiaron para eso.”

Con todo el respeto que se merecen mis interlocutores, voy a dar mi posición.

Considero que uno no le “quita” el trabajo a nadie. Primero que todo, según el Diccionario de la Lengua Española en su sexto significado, el trabajo es el esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza, en contraposición a capital. Por otro lado, el empleo es ocupación, oficio. Para ahondar en una discusión más profunda sobre la diferencia entre trabajo y empleo lean este artículo.

Es decir, es casi imposible “quitarle” el trabajo a alguien porque el trabajo es una actividad económica. Lo máximo que puede pasar es que una persona esté en una ocupación (empleo) que inicialmente estaba vacante y que por sus méritos se ganó.

Para más claridad, el empleo o vacante están enmarcados en un mercado, el cual por naturaleza tiene competidores (empleadores y empleados). Como bien lo decía Carlos Orrego: <<La única forma en que una persona le “quita” el empleo a otra es cuando hay presencia de competencia desleal>>, que en la mayoría de los casos es tráfico de influencias, o mejor conocido por algunos como “contactos” o “amistades”. Un ejemplo es el típico caso del familiar influyente que llama a sus amistades del gremio para pedirles que le “colaboren” con el muchacho(a), para que lo tengan en cuenta.

Vayamos a la práctica, si con mi perfil u hoja de vida paso una primera etapa de un proceso de selección, independientemente de mí formación (pregrado, por ejemplo), es porque el reclutador encontró interesante mi perfil y eso no es para nada ilegal. Es aquí donde el conocimiento y las habilidades superan la formación de un pregrado, no importa lo que hayamos estudiado, importa nuestro talento, valores, aptitudes, logros, ganas, pasión, motivación, curiosidad y recursividad.

El mercado laboral es eso, un mercado, y es aquí donde el que llega con innovación e identifica segmentos o nichos de mercado laboral, y apunta a ellos con una estrategia clara y definida, aumenta sus posibilidades, incrementa su nivel de empleabilidad, por ende puede pensar en una carrera profesional única y personal, y nuevamente pierde importancia lo que haya estudiado.

Si el empleo va con tu personalidad y te lo ganas, no te preocupes, no le quitaste nada a nadie, solo te quitaste la posibilidad del aburrimiento que en otros empleos podrías experimentar, y te diste una dosis de inspiración y otra de satisfacción.

Cotidianidad no es rutina ni mucho menos monotonía

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Haber vivido en otra ciudad, la hermosa Bogotá, me permitió comprender mejor qué es la cotidianidad y como la podemos disfrutar.

A diario vemos una sociedad asfixiante, en la que se viven vidas repletas de vacíos, sin embargo, a mi forma de ver, esos vacíos no son más que percepción.

Nos quejamos de la rutina de nuestras vidas: casa-trabajo-casa y de la monotonía en nuestras actividades y tareas. De la misma manera, argumentamos que necesitamos viajes para salir de todo el estrés de la vida cotidiana.

Todo transcurre frente a nosotros con una igualdad implacable, y no vemos más que un paisaje, el fondo de una foto, aburridor. Solemos decir: ¡qué cotidianidad tan dura! Y por ende vivimos una insatisfactoria cotidianidad.

Buscamos resultados rápidos, una forma de vivir estándar y “empacarnos” en ella como si fuera un escudo que nos protege de un exterior “inseguro”. En esa carrera, la más “eficiente”, no nos percatamos que la “eficiencia” puede hacer que la vida sea rutinaria y monótona. La eficiencia se logra a partir de procesos estandarizados, en este caso, de vidas estandarizadas ¿Será eso lo que queremos para nosotros y nuestras familias?

Así nos vamos por esa autopista de 20 carriles por donde van muchos, porque es el camino más eficiente y por ende el más adecuado (si no hay trancones). Claro y ¿cómo no va a ser rutinario recorrer una autopista asfaltada que brinda pocos o ningunos resaltos?

Vivimos así y para sostener este tipo de vidas necesitamos, a pesar de todo, como lo decía en Movilidad sostenible, una mayor cantidad de energía, por la cual no podemos dejar nada al azar, tenemos que tener todo calculado y es impensable hacer algo por los demás sin esperar algo a cambio ¿Dónde quedan la ciudadanía, los buenos hábitos de consumo y los cuidados del medioambiente? ¿Dónde queda nuestra ética?

Somos responsables de la vida que tenemos, si es rutinaria o monótona depende de nosotros. Si queremos apartar estas características de nuestras vidas, debemos desaprender malos hábitos y aprender buenos. No te hagas la víctima, no hagas reclamos, se trata de comprender, no de criticar. Y lo reconozco, a mí me ha sido difícil aprenderlo, pero hay que hacer el trabajo.

La vida cotidiana no tiene límites, es inagotable y eso depende del aprovechamiento que le demos, de qué tanto aprendamos a disfrutar del café de la mañana, del viaje al trabajo y de nuestra familia (cansada, por la noche). Depende de los ingredientes que le pongamos, para poder cocinar una deliciosa cotidianidad.

No nos dejemos llevar por la rutina, ni por la monotonía, no son cotidianidad. Pensemos en una muerte cercana, aquella que movía a Steve Jobs a dar lo mejor de sí al mundo todos los días (Ver vídeo). Al final, es la percepción la que prima sobre la realidad, ver el mundo con otros ojos, quizá con los ojos del realismo mágico.

‘Juevitis’ laboral: ¿cuándo y dónde trabajamos?

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CronogramasDespués de un tiempo de haber empezado mi carrera laboral en la industria, comencé a notar un cierto patrón de comportamiento de los empleados con el día de la semana. La mayoría de los empleados detestan el lunes y adoran el viernes. Por el contrario, yo amo el lunes y, a pesar que no me gusta mucho el viernes, no llego al punto de detestarlo u odiarlo.

Asimismo me he dado cuenta que muchas personas no quieren entregas o reuniones de resultados los lunes, quizá porque no tendrían el trabajo terminado y no quisieran “perder” el fin de semana haciendo cosas de la empresa.

El viernes, el ambiente laboral es totalmente diferente, alterado, diría yo. Hay agitación entre los empleados, alrededor de las 3:00 p.m. las miradas van y vienen por encima de los cubículos y se cruzan en los demás lugares de trabajo. Algunos salen a almorzar un poco más lejos, el café social se repite con frecuencia, las visitas a otras dependencias de la empresa y lugares de trabajo de compañeros, son más comunes.

¡Y cómo no va a pasar esto si es beernes!, digo, viernes; y la necesidad de desinhibición de muchos alcanza niveles nunca antes vistos de lunes a jueves.

Y bueno ¿Qué tiene de particular el jueves? El jueves es el día ideal para aquellas actividades que requieren preparación, debido a que tendremos la mayor parte de la semana para trabajar en ello, evitando una reunión el viernes y evitando que nos quede trabajo para el fin de semana. Con razón estamos tan cansados y desubicados el viernes, si salimos a como diera lugar de todo el jueves. No voy a hablar de los martes y miércoles, al final estos se vuelven popurrís de actividades acomodadas.

Ver y experimentar estos patrones en la jornada laboral semanal, me ha llevado a pensar que muchas estructuras empresariales siguen siendo muy rígidas, lo que se traduce en empleos rígidos, con jefes rígidos y horarios rígidos. Ciclos semanales que hacen del ambiente laboral algo monótono, lleno de cronogramas, excusas y jefes con complejo de papá regañón. Y no es que los cronogramas no sirvan, sirven mucho, pero hay que estar un paso más allá de ellos, pensar por encima de cualquier cosa, en nuestros compromisos, que son lo más importante de nuestras responsabilidades.

Los empleados de hoy necesitan libertad, para poder trabajar con pasión y motivación. Necesitan comodidad, ambiente propicio y en algunos casos teletrabajo y horarios flexibles. Ahora ya no se puede trabajar bajo el concepto de jornada laboral, con un horario rígido, debemos trabajar bajo otras metodologías propias de la era digital a la que pertenecemos, aprovechar las redes sociales al máximo para aumentar la productividad y esto a su vez requiere personas muy formadas en poder trabajar desde cualquier lado, con compromisos claros, al final decidiremos donde trabajar, quizá si es una actividad que requiere de alta concentración, el último lugar al que vamos a ir es a la oficina.

Emprendedores, automentiras y culpas compartidas

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Emprendedor, muchos dicen serlo, pocos realmente lo son. Según dice @Caorregob: “no es que no ser emprendedor sea algo malo, la sociedad requiere de todo tipo de capital humano y es por esto que lo más importante es estar ubicado y enfocado en lo que se quiere ser”.

En los últimos años se ha venido despertando una corriente muy fuerte de emprendimiento, esto debido a múltiples fenómenos socioeconómicos que venimos experimentando, así como debido a una explosión en la venta de casos de personas inspiradoras, como Steve Jobs y Richard Branson.

Campañas publicitarias como “Think different” nos han llevado a pensar que podemos ser parte de los locos que están cambiando el mundo. Y eso puede estar muy bien, pero hay que tener presente que si se quiere ser parte de los locos, si te crees un rebelde, como nos decían Los Prisioneros, te toca quedar mal con alguien.

Con ese “quedar mal” no me refiero a no cumplir con un compromiso de trabajo ¡Eso es impensable! Me refiero a quedar mal con las expectativas de algunas personas y con sistemas que esperan profesionales estándar como carros esperan refacciones originales.

Lo primero que hay que tener en cuenta es no mentirse a sí mismo, no hay mentira eternamente oculta, todas se descubren ante algún observador o ante un espejo. El error de mentirse a sí mismo se vuelve un problema mayor cuando se hace extensivo a otras personas, muchas veces por “no quedar mal solo”. Y es que ¿Qué mejor forma de aliviar la carga que compartir culpa con los demás?

El emprendimiento requiere de gran capacidad de innovación y “la innovación es una carrera de resistencia, no de velocidad” como dice Mauricio Vélez. Si quieres ser realmente emprendedor y hacer una carrera en esto, debes ser consciente que requiere mucho sacrificio y dejar totalmente de lado el “qué dirán”.

¿Cuáles crees que son las características que requiere una persona para ser emprendedor?