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¿Cómo marcas la diferencia?Un modelo es una representación de un fenómeno, sistema o proceso.  Podríamos decir que la vida es un proceso que tiene un inicio y un fin, es decir, cada ser viviente experimenta en sí mismo un proceso por lotes, su propia vida. Ahora, ¿podríamos hablar de modelo de vida? Es decir, hacer una representación, sea abstracta, conceptual, gráfica, física o matemática de nuestras vidas. ¿Encontraríamos personas cuyos modelos son idénticos al nuestro, o por lo menos muy similar?

Sin tener en cuenta toda la vida, podríamos analizar una pequeña parte: la “adultez temprana” y a una población en específico: los jóvenes profesionales.

Cuando veo los jóvenes profesionales (como yo), analizo en repetidas ocasiones nuestras vidas y curiosamente me encuentro más de una coincidencia que me lleva a pensar que el modelo de vida no es algo tan loco como creía. Algunos terminan su pregrado y empiezan a estudiar inmediatamente un posgrado en su país, otros viajan para estudiarlo en otras latitudes y longitudes. Algunos se emplean en empresas nacionales, otros en multinacionales y no falta el “enmariguanado” que se le da por fundar una empresa con amigos o solo. Ahora, ven que de alguna forma podríamos “modelar” este pequeño tramo o etapa del proceso que llamamos vida.

Bueno y, ¿tiene algo de malo que vivamos bajo modelos? ¿Acaso vivimos vidas predeterminadas con modelos ya establecidos tiempo atrás? ¿Queremos hacer algo diferente? Quizá ahí no esté la diferencia, debe estar en algo más interno y no en ese modelo que alcanzamos a observar externamente.

Hay un sitio web buenísimo, en el que personas de muchas partes, pero sobre todo españoles, escriben historias sobre sus vidas y muchos de ellos plantean sus propios modelos como “mapas”. El sitio se llama mapmakers.es, en él encontrarán excelentes historias, todas muy humanas.

Después de todo esto, ¿dónde está la diferencia? Creo que la respuesta a esa pregunta está asociada, no con lo que hacemos ni con el modelo de vida que vivimos u observamos, sino con cómo hacemos lo que hacemos y con cómo vivimos. El cómo hacemos nuestro trabajo, cómo tratamos a las personas con las que trabajamos, a nuestros familiares y amigos, es lo que deja una marca, nuestra marca personal, la imagen que proyectamos en la sociedad y que se manifiesta en la percepción que tienen de nosotros: profesional y personalmente.

Ahora que vivimos una era digital, nuestra marca personal puede verse narcisista y/o histriónica. Algunos usan las redes sociales para que todo el mundo se entere de sus vidas “privadas”. Demasiadas fotos en Facebook e Instagram de sí mismo, de fiestas, de paseos; múltiples “check-ins” en Foursquare y Facebook; así como estados sentimentales en la Línea de Tiempo de Facebook, que deberían ser privados y no para que los lea todo el mundo.

Y tú, ¿qué modelo de vida sigues? ¿Cómo marcas la diferencia?

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