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¿Cómo resultaste en esto? Es una pregunta que me han hecho ya varias veces. ¿Acaso es tan raro ver a un ingeniero trabajando en comunicación?

Siempre creí que a la ingeniería le faltaba algo de poesía, que la hiciera más humana, más amable y más encantadora, sin dejar de ser rigurosa. Ahora creo que a las ciencias humanas y sociales les hace falta algo de ingeniería, que les ayude a resolver con mayor precisión aquellas discusiones interminables que están llenas de deliciosa prosa, de fascinante lenguaje.

Desde un punto de vista racional, poniéndole una prosa más rica y otros ingredientes más a la ingeniería, resulté en esto. Desde un punto de vista emocional, me encanta trabajar en comunicación.

Ahora, ¿qué tiene que ver la comunicación con la ingeniería? Cuando llega esta pregunta me acuerdo de la teoría de la comunicación y el modelo clásico: emisor/mensaje/código/canal/contexto/receptor. Algo que desde la ingeniería se puede analizar como un gran sistema con subsistemas desde y hacia los cuales fluye información, el cual se podría modelar matemáticamente. ¿Algún enfoque más ingenieril? De hecho ya a finales de los años 40s Claude E. Shannon, un ingeniero electrónico y matemático estadounidense, había desarrollado una teoría matemática de la comunicación, hoy conocida como teoría de la información.

ComunicaciónAsí llegué a esto, leyendo lo que no tenía que leer para las materias de la universidad, sacándole el máximo provecho al aprendizaje en habilidades comunicativas de los talleres que daba cuando era monitor y a las presentaciones que hacía cuando era estudiante; tomando café con mis amigos, perdiendo la noción del tiempo y olvidando el cansancio cuando la curiosidad me ganaba la partida, curiosidad que hoy también me acompaña y me hace trasnochar. Siempre habrán suficientes tazas de café. No porque el café quite el sueño, el café acompaña conversaciones, es precursor de ideas y mejora el ambiente laboral.

Hoy sigo con esa curiosidad, la cual me lleva a trabajar duro, a dar más de lo esperado, a arriesgarme con ideas nuevas buscando obtener resultados diferentes y ojalá impactantes. Ese dejarme llevar por mi curiosidad ha sabido dar sus frutos, los veo cuando “termino” un trabajo y quedo con una enorme satisfacción del deber más que cumplido. Porque un buen trabajo nunca termina, siempre sigue uno trabajando en él, así como cuando se logra superar las expectativas llegamos más allá del deber cumplido.

La mejor recompensa de un trabajo pasado es encontrar personas alegres, que te saludan efusivamente y te dicen que tu trabajo es muy bueno. Así terminé en esto y asimismo seguiré en esto, porque esto es para mí crecimiento constante.

¿Y tú cómo resultaste en esto?

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